Missionaries of the Sacred

Mensaje del Director de Vocaciones PDF Imprimir Correo electrónico

 

Durante un viaje a Pennsylvania y New York, tuve la oportunidad de conversar con personas de la parroquia St. John the Baptist en Ottsville, PA y en la comunidad MSC en Watertown, NY. Escuché sus puntos de vista acerca de cómo desarrollar el ministerio de vocaciones en la iglesia. Algunos temas comunes salieron a la luz, entre estos: la necesidad de la oración, la aplicación de la fe en el servicio a los demás, y las actividades  energéticas dirigidas a los adolescentes y jóvenes. Todos y cada uno de nosotros tenemos vocación y toda vocación necesita ser alentada. La motivación empieza en el hogar.

La práctica de la oración en familia y la adoración a Dios es una necesidad de Jóvenes y viejos, por tanto debe ser parte importante de la vida cotidiana.

Muchos jóvenes encuentran sosiego en los momentos de  adoración eucarística y opinan que esta práctica los ayuda espiritualmente. Sin embargo es importante enseñar otras formas de orar para enriquecer la vida de las personas en la iglesia.  Si conocemos que el hogar es un gran motivador de las vocaciones, entonces los ministros de la iglesia en conjunto con otras personas en la iglesia deben unir esfuerzos para enseñar a niños y a adultos como rezar.

Normalmente se pide a Dios por necesidades particulares, diariamente o en momentos de crisis. Sin embargo la forma esencial de orar es rendir culto a Jesús, el sacerdote más alto y eterno. Las oraciones pueden efectuarse en el hogar o en la iglesia local.

La fe y el servicio es la forma como San Pablo motivaba a las primeras comunidades de la iglesia, este patrón se aplica muy bien hoy en día. Jesús tuvo compasión con todas las personas y oraba al padre con alabanza. La compasión de Cristo necesita ser experimentada a través del servicio a los demás, las comunidades cristianas deben motivar práctica del servicio. Muchas veces los proyectos de servicio se incluyen dentro de la formación de niños, pero también tienen que ser parte de la vida cristiana del adulto.  Los actos de servicio abren la mente y el corazón  a la dimensión espiritual.

Cada vocación debe  ser considerada parte de la iglesia. Nosotros los que servimos en la iglesia necesitamos explicar la invitación que hace Dios a los que sienten vocación. De esta manera las personas pueden ver sus vidas en función del plan de Dios.

El matrimonio es una vocación. En los últimos cuarenta años las personas casadas han participado en los ministerios de la iglesia en formas que van más allá de las donaciones o el voluntariado. El servicio a la iglesia  en distintos ministerios por parte de seglares y diáconos casados ha incrementado la participación de las personas bautizadas en las actividades de la iglesia. Al  afirmarse la vocación del bautizado se empieza a entender cual es el lugar donde puede desarrollar su vocación, a través de la vida religiosa o la ordenación.

Cualquier persona que coopera en un ministerio, ya sea como sacerdote, catequista, o líder juvenil puede guiar  a un joven o a una joven para que considere la oportunidad de una vida religiosa.

Es importante continuar el diálogo en todos los niveles de desarrollo de la fe. Algunos piensan que los once años es una edad apropiada para instruir a los niños en la vocación religiosa. A esta edad los niños están empezando a imaginar cual es su lugar en el mundo. Las escuelas católicas, programas de formación de fe, grupos juveniles y cualquier otro centro de reunión de niños, adolescentes y jóvenes es un lugar apropiado para el discernimiento.

Las actividades para los adolescentes deben ser motivantes,  energéticas y tomar en cuenta su cultura. Los adolescentes aceptan información más fácilmente cuando esta proviene de adultos jóvenes entusiastas y llenos de energía. Los adolescentes responden mejor a los mensajes cuando estos son presentados de acuerdo al lenguaje y simbología de la cultura contemporánea.

Los adolescentes se identifican con modelos de conducta y se sienten atraídos a las personas con firmes convicciones. A pesar de que no acepten sus consejos todo el tiempo. Para abrir la mente y los corazones de los adolescentes son necesarias exposiciones claras y ejemplos concretos.

Por favor únase a nosotros para crear una cultura de vocaciones, motivando la oración y el servicio tanto en su parroquia como en su hogar. Al incluir la oración y el servicio en nuestra vida cotidiana, servimos de ejemplo, fortalecemos nuestra propia vocación y ayudamos a nutrir las vocaciones de otros.


Padre Andrew Torma, MSC
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