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En el año 1969 los Misioneros del Sagrado Corazón empezaron a trabajar en la parroquia Santa Margarita María, la cual esta localizada en un barrio de trabajadores pobres en Bogotá. En vista de la pobreza de las familias en el área, y la carestía de los libros de texto, uno de los primeros proyectos de la parroquia fue construir una biblioteca que cuente con los textos requeridos para la escuela, y asimismo proveer un lugar donde los niños puedan dedicarse a la lectura. Desde entonces Los MSC en Colombia han sido parte de varias actividades pastorales, tales como proyectos dirigidos a la juventud, enseñanza, desarrollo familiar y servicios sociales. Por ejemplo, los MSC por mucho tiempo han sido voluntarios en organizaciones como la Fundación Vida Nueva, que trabaja con prostitutas, ayudándolas a romper el ciclo de la prostitución. Los seminaristas MSC, enseñan catecismo a los niños en esta organización.
Hoy en día, a más de la parroquia Santa Margarita María, los MSC en Colombia proveen asistencia directa y formación espiritual a los pobres. El programa de formación (Casa Chevalier) está floreciendo. Recientemente en agosto del 2008 seis jóvenes hicieron sus primeros votos. Una parte integral de la formación de seminaristas que estudian en la Casa Chevalier es ser parte de misiones de evangelización a áreas remotas de Colombia, las cuales realizan en sus periodos de vacaciones de pascua de resurrección y Navidad. Los seminaristas también cooperan en la administración de la granja MSC, ayudando de esta manera a proveer alimentos los alimentos que consumen.
En la casa de la comunidad MSC, que está ubicada en un sector pobre de Bogotá, los misioneros sirven de dos a tres comidas todos los días, a cualquier persona que toque la puerta y solicite alimento. Hace dos años los misioneros MSC crearon la Fundación “Justicia en la Verdad”, la cual construye casas y proporciona asistencia educativa a familias pobres de Bogotá y otras regiones de Colombia. El año pasado como resultado de la labor de esta fundación 43 familias en Bogotá se beneficiaron con una casa, a la que por primera vez podían llamar “su hogar”.
¡Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús!
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